• 27 JUL 14
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    ¿Qué es el síndrome de dilatación o torsión gástrica y cómo puedo prevenirlo?

    Probablemente a la pregunta ¿cómo come tu perro? muchos respondáis diciendo que muy ansioso, sin masticar, engullendo y además después bebe muchísima agua. Si además vuestro perro es de una raza grande (dobermann, gran danés, galgo, pastor alemán,…) prestad atención a las siguientes líneas pues en algún momento de su vida puede sufrir un síndrome de dilatación-torsión gástrica.

     

    ¿En qué consiste el síndrome de dilatación-torsión gástrica?

     Se trata, como su propio nombre indica, de un crecimiento o dilatación del estómago en mayor o menor medida como consecuencia de una alimentación muy voluminosa en un corto periodo de tiempo, pautas de alimentación de una sola toma diaria, obstrucciones por cuerpos extraños en estómago por una dieta inadecuada, gran acúmulo de gas por aerofagia…

    Esta dilatación va a provocar una elongación o alargamiento de los ligamentos que sujetan el estómago impidiendo que éste pueda permanecer en su situación anatómica correcta. Como consecuencia de ello, en algunos casos, el estómago se mueve pudiendo llegar a girar sobre sí mismo produciendo, entre otras muchas cosas, una incorrecta circulación sanguínea no sólo del estómago, sino también del bazo e intestino con la posible necrosis que ello puede suponer y la consiguiente peritonitis. Todo ello va a producir un gran dolor abdominal.

    Además de lo anterior se van a producir desequilibrios bioquímicos y electrolíticos en el animal que hay que corregir a la mayor brevedad posible además de la dificultad respiratoria que supone tener un estómago de gran tamaño presionando los pulmones e impidiendo su correcta distensión.

    Por tanto debemos ser conscientes de que se trata de una urgencia médica y en muchas ocasiones quirúrgica y que debemos acudir al veterinario al detectar el más mínimo síntoma. En este caso podemos decir que cada minuto cuenta.

     

    ¿Qué síntomas puedo ver en mi perro que me hagan sospechar de una dilatación-torsión gástrica?

     La sintomatología puede ser muy variada, aunque lo más habitual es observar continuos intentos de vómito sin éxito, comportamiento anormal, inquietud y ansiedad, posición encorvada y un abdomen hinchado y terso, aunque cuando se detecta este último síntoma el proceso se encuentra muy avanzado y debemos actuar con premura.

    Por otro lado, los síntomas son muy variados de un animal a otro y puede que algunos de los síntomas más habituales no se lleguen a producir. A continuación os describimos una lista de los posibles síntomas que pueden aparecer:

    • Continuos intentos de vómito sin éxito.
    • Comportamiento extraño.
    • Inquietud y ansiedad.
    • Posición encorvada.
    • Abdomen hinchado y terso.
    • Encías con un color pálido.
    • Ausencia de los ruidos habituales de las tripas.
    • Tos.
    • Salivación y babeo abundante.
    • Lloriqueos.
    • Traslado a un escondite.
    • Giros continuos hacia los costados y evidencias de molestias abdominales.
    • Rechazo a estar tumbado o incluso a estar sentado.
    • Ingestión de pequeñas piedras y ramitas.
    • Jadeos pesados y rápidos.
    • Respiración entrecortada.
    • Belfos fríos.
    • Debilidad aparente.
    • Taquicardias.
    • Pulso débil.
    • Intentos de defecar improductivos.
    • Gimoteos.
    • Pérdida del conocimiento.

     

    Debemos tener en cuenta que el tratamiento no concluye vaciando el estómago del animal sino que debemos estabilizar todos los desequilibrios que se han producido y en muchas ocasiones es necesaria la intervención quirúrgica con el objetivo de vaciar el contenido gástrico si no se ha podido con un sondaje, recolocar el estómago si se ha torsionado y fijarlo a la pared abdominal para disminuir en gran medida la posibilidad de que se vuelva a repetir el síndrome.

     

    ¿Qué puedo hacer yo para prevenir que mi perro sufra una dilatación-torsión gástrica?

    Existen una serie de pautas que debemos seguir en todos nuestros perros en general pero muy particularmente en aquellos que reúnan las características que les predisponga a padecer el síndrome.

    Hay que recalcar que el hecho de seguir estas pautas no elimina completamente la posibilidad de que nuestro animal sufra una dilatación-torsión de estómago, pero la reduce considerablemente. Dichas pautas son:

    • Repartir la alimentación diaria en 2 o incluso 3 tomas al día, sobre todo si nuestro perro es muy ansioso.
    • Alimentar correctamente a nuestro perro con pienso evitando las comidas caseras y por supuesto los huesos.
    • Evitar que engulla grandes cantidades de agua después de comer o hacer ejercicio o simplemente volver de paseo, debemos racionarle el agua.
    • Impedir que hagan ejercicio justo después de comer.
    • Tratar de disminuir al mínimo el estrés.

     

    Por supuesto ante una mínima sospecha debemos consultar a nuestro veterinario que es quien mejor nos podrá orientar sobre lo que debemos hacer en cada situación.

    Saludos,

    Jorge

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