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    Finde Felino en ERVET

    Un gato no es exigente, mientras usted recuerde que le gusta beber la
    leche en el plato rosa y comer el pescado en el plato azul, de donde lo sacará
    para saborearlo en el suelo.” – Arthur Bridges

     

    Supongo que mi historia no es muy diferente de la de muchos veterinarios que crecieron rodeados de animales… Mis padres adoraban los bichos, así que desde pequeña he tenido de todo: hámsters, periquitos, peces… Incluso un tiempo tuve dos cangrejos de río que nos regaló el pescadero y que comían salchichas… Hasta que las circunstancias nos permitieron tener animales más grandes y entonces nos convertimos en “perreros”. Ahora lo veo con perspectiva y me hace gracia recordar el contraste de la mala impresión que se tenía de los gatos. Nunca tendríamos un gato en casa porque eran animales “independientes, y traicioneros, y ariscos” (seguro que todos lo hemos oído alguna vez).

    Y entonces empecé a trabajar con gatos, a convivir con gatos hospitalizados. Y descubrí el gran enigma que son. Como veterinarios nos han enseñado a tratar gatos por sus diferencias con el perro, es decir, todo es igual entre ellos excepto algunas cosillas puntuales… Y nada más lejos de la realidad!!! Los gatos no son miniperros, son seres alienígenas increíbles!! Prodigio y misterio de la naturaleza, las dos cosas a la vez! Así que a día de hoy me confieso irremediablemente “gatuna” y así lo demuestran mis dos gordas, siempre capaces de sacarme una sonrisa con sus trastadas.

    Por eso, este fin de semana pasado, que hemos atendido muchos más gatos que perros, ha sido un reto en todos los sentidos. Tener gatos con edades superiores a los 14 años, fuera de su ambiente, y que parte de su cura sea el buen trato, no sólo las medicinas, es un gran aliciente.

    La consulta veterinaria del gato empieza sabiendo cómo tratarle, intentando averiguar qué le pasa por la cabeza para ponernos un poco en su pellejo. Esto es muy importante, porque hay dueños que no quieren llevar a su gato al veterinario por evitarle el estrés de la consulta, y eso lleva muchas veces a que las enfermedades graves se diagnostiquen demasiado tarde. Comprender al gato nos va a ayudar a todos a hacer esta visita menos desagradable, y a mejorar la medicina preventiva de nuestros mininos.

    El gato, a diferencia del perro, es un animal territorial. Está tranquilo si conoce su entorno y le causa mucho estrés salir de él, especialmente si está enfermo, porque es consciente de su vulnerabilidad. Con el gato no vale la dominancia, los castigos, los gritos ni el “yo puedo más que tú”, porque es una batalla perdida, hay que tratarle con muchísima delicadeza, intentando evitar todo aquello que le da miedo, para que se acostumbre al ambiente de la clínica y poco a poco se sienta más cómodo en él, tanto como para comer, dejarse manejar e incluso a veces orinar.

    En resumen: todo lo que hagamos porque el gato esté tranquilo en el veterinario va a redundar en que sea más fácil manejarle (menos luchas) y sobretodo en que se recupere mejor. Así que a continuación os expongo unos consejos para llevar a vuestro gato al veterinario, porque para él todo comienza en el momento en que se le saca de casa:

    1. Los gatos son muy sensibles a nuestro estado de ánimo. Permanece tranquilo y no pierdas la calma, imagínate que tienes que darle ejemplo!
    2. Llévale siempre en un transportín, incluso si prefiere ir en brazos. Por la calle hay miles de ruidos que pueden asustarle y hacer que salte de tus brazos y se pierda. Elige un transportín que sea seguro para el gato, con una toalla o tela para que se pueda esconder, a ser posible con olor familiar.
    3. Es mejor un transportín que se pueda abrir por completo, para evitar sacar el gato a tirones, y que permita que el reconocimiento físico se haga en la parte inferior, que él sienta que está en un terreno algo más familiar que la mesa del veterinario.
    4. Intenta entrenarle para que entre dentro y esté tranquilo en él. Eso es imposible si el transportín es una caja que sólo sale del altillo del armario para llevar el gato al veterinario. Colócasela por casa, con algún juguete dentro o chuches, para que entre dentro cuando quiera y lo reconozca como un lugar familiar. Premia con comida o juegos todas las actitudes positivas que quieras reforzar.
    5. Por el camino, algunos gatos prefieren ir “cotilleando” el exterior, pero otros están más tranquilos si se le cubre el transportín por encima con una tela.
    6. Una vez en el veterinario, mantén el transportín cubierto y si es posible aléjate de los perros y las zonas ruidosas. Evita dejarlo en el suelo, los gatos prefieren estar en alto porque se sienten más seguros controlando la situación desde arriba.
    7. Si tienes oportunidad, pide cita en tu veterinario en horas de menor afluencia, para que el ambiente sea más tranquilo.
    8. Y como cada gato es un mundo, para cualquier otra situación más compleja llama a tu veterinario, que te asesorará. Lo importante es que no postpongas la visita, porque si los gatos son fascinantes también es asombrosa su capacidad para disimular que están enfermos.

     

    Para terminar os dejo unas imágenes que nos trajo Raquel a la última reunión que tuvimos, en la que estuvimos hablando precisamente de esto, de cómo nos hablan los gatos, de sus señales corporales y de cómo queremos que se trate a los gatos en Ervet para que su estancia aquí sea lo más positiva posible. Si alguien tiene sugerencias a este respecto, estamos encantados de escucharlas!!!

     

    el lenguaje de la cola de los gatosla foto la foto 3la foto 1

    Gracias a todos los gatitos que habéis pasado por aquí, y a sus dueños, porque cada uno de vosotros nos enseña un poquito más. ¡Miau! O como dice mi Kapri: “¡Miii!”

    Bea

     

     

     

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  • Posted by Carmen on 4 abril, 2014, 4:56 pm

    Bea, me encantan tus entradas, se te nota lo buena persona además de veterinaria que eres. Que tu entiendes a los gatos ya lo sé yo y mi Traspa. Un beso y no cambies nunca

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  • Posted by Tania on 12 diciembre, 2015, 5:26 pm

    Me encantan tus comentarios del blog, me siento identificada en parte, antes tenía alergia a los gatos y no me podría ni acercar, por suerte ya no tengo tanta y los puedo tocar y coger….y son un poco misteriosos pero cada vez voy siendo más gatuna como tú….
    GRACIAS!!!

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