• 07 MAR 14
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    Sobre la gestación y el parto de nuestras perras

    El fin de semana pasado tuvimos que practicar una cesárea a Nuca, una perrita de raza Spaniel Breton que tuvo tres preciosos cachorros. Sus dueños se preocuparon al ver que el parto se alargaba y el primer cachorro nacía muerto.  Por eso queremos hablaros de algunos aspectos importantes a tener en cuenta y los cuidados especiales que tenemos que dar a nuestra perra durante la gestación y el parto, así como a los cachorros neonatos.

    Nuestra perrita va a ir sufriendo una serie de cambios a lo largo de la gestación, lo que conlleva un cambio también en sus necesidades. A partir de los 40-45 días de preñez debemos darle un pienso de cachorros o de gestación, con unos niveles adecuados de calcio, vitamina B₁₂, hierro y ácido fólico especialmente, teniendo en cuenta además que el nivel de ingesta va a ir aumentando paulatinamente, de manera que entre las semanas 5ª y 6ª de gestación aumentará un 25%, entre la 7ª y 9ª un 50% y seguirá creciendo hasta llegar a un aumento del 100% la 3ª semana postparto. A partir de ahí irá decreciendo. Trataremos de repartir la alimentación diaria en el mayor número de tomas que nos sea posible (3 – 5), muy especialmente en razas ansiosas con la comida.

    Es muy conveniente mantener un ejercicio constante y suave (paseo) durante toda la gestación, pudiendo dejar correr a la perra hasta la 4ª semana si está acostumbrada a ello pero disminuyendo el ejercicio poco a poco a partir de ese momento.

    A medida que se acerque el parto la perra irá montando su paridera, que será normalmente en el mismo sitio donde suele dormir. Nosotros procuraremos que sea un lugar tranquilo y calentito donde la perrita pueda estar relajada y cómoda.

    La duración de la gestación es variable dependiendo de muchos factores, pero tomaremos como duración media los 63 días después de la ovulación (unos 57 días desde la desaparición de síntomas de celo). Debemos acudir a nuestro veterinario con relativa frecuencia para ir revisando a nuestra perrita y para realizar por lo menos una ecografía de diagnóstico de gestación entre los días 25 y 28 y una radiografía de recuento fetal una o dos semanas antes de la fecha prevista para el parto.

    Tenemos que acostumbrarnos a ir tomando la temperatura de nuestra perrita por lo menos un par de veces al día cuando falte menos de una semana de la fecha prevista para el parto, esto es porque de 12 a 24 horas antes del inicio del parto se produce una bajada muy acusada de 1 o 2ºC de la temperatura corporal (siendo 38-39ºC la temperatura normal y pudiendo descender hasta los 36ºC o incluso hasta los 35ºC en razas pequeñas). Esto irá acompañado de otros signos que nos indicarán que el parto es inminente como una vulva aumentada y turgente, descarga vaginal mucoide clara e inquietud de la perra (jadeo, temblores, rascan el suelo, se miran los flancos…).

    Al inicio del parto se producen contracciones uterinas que externamente las notaremos como contracciones leves que irán sucedidas de contracciones fuertes de toda la prensa abdominal seguidas de la expulsión del feto, que puede salir cubierto por la placenta o no y expulsarla la madre posteriormente. Los cachorros pueden salir tanto con la cabeza como con las extremidades posteriores primero, ambas posiciones permiten un parto normal (eutócico).

    La fase de expulsión de cachorros puede durar de 6 a 12 horas según el tamaño de la camada.

    No hay que preocuparse si la perra se toma descansos entre cachorros de varias horas, siempre y cuando no haya contracciones, en el caso de que sí las haya el tiempo de salida entre cachorros no debe superar las 2 horas.

    Durante el parto la madre suele ser autosuficiente y va recogiendo a los cachorros y liberándolos de la placenta. De todos modos nosotros podemos ayudarla en la salida y reanimación de los cachorros:

    Recoger al cachorro y liberarlo de la placenta rompiendo todas las envueltas (si no lo hace la madre)

    Facilitar el reconocimiento materno-fetal acercando el cachorro a la madre para que lo huela y lo lama.

    Estimular la respiración del cachorro: limpiándole la boca y fosas nasales de secreciones, colocándole boca abajo y balancearlo suavemente, frotándole la espalda…

    Secar bien al cachorro y examinar si existe alguna deformación o tara física.

    – Ligar el cordón umbilical con hilo de sutura o de algodón si la madre no lo ha desgarrado correctamente. También podemos desinfectarlo un poco con clorhexidina o betadine diluido con agua.

    – Por último llevaremos el cachorro a la madre y nos aseguraremos de que mama correctamente y que tiene un aporte de calor suficiente.

    Una vez nos aseguremos de que la perrita ha parido a todos sus cachorros (se puede realizar otra radiografía) debemos tratar que la madre coma en las 6 horas siguientes a la finalización del parto. Tras el parto la perra seguirá eliminando líquidos placentarios (loquios) hasta mes y medio después del parto, siendo inicialmente de color verdoso y sanguinolentos y en grandes cantidades para irse aclarando y disminuyendo en cantidad con el paso del tiempo.

    No hay que olvidarse de estar en contacto con nuestro veterinario que nos irá informando de todo aquello que debamos hacer o si la perrita requiere de tratamientos o cuidados especializados, de esta forma la maternidad de nuestra perra será una experiencia única.

    Saludos!

    Jorge

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